Elementos: Salero, aerosol, cerveza Cristal.
El olor anónimo
Ñam ñam. Qué rico! Hace mucho tiempo que no comía un almuerzo como este. Y no era para menos, acababa de ganar un gran premio. A pesar del ambiente de alegría que se sentía, el mesero se había demorado años en traer la sal. Sí, me gustan las papitas fritas con muuucha sal. Cuando se aproximó con el salero, no pude evitar esbozar una sonrisa. Cuando todos pusimos los cubiertos sobre los platos y los empezaron a retirar, el mismo mesero se aproximó con una cerveza Cristal y la plantó frente a mí. "Es de parte del señor de la mesa del a esquina", dijo. Extrañada, volteé. Era, nada más y nada menos, que un viejo profesor del colegio. Jaime Enriquez. Le hice un ademán saludándolo y me levantó el pulgar como diciendo "Bien hecho". Estábamos a punto de pagar la cuenta cuando se escuchó un "prrff". Todos extrañados nos miramos. Celia miró a Alvaro, Silvia miró a Jorge, Diego miró al otro Diego. Yo agaché la mirada. El dueño se acercó corriendo con un ambientador de aerosol y lo esparció por todo el lugar. Había sido yo, pero por ser la agasajada, seguro que me perdonarían.
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