Nos quejamos porque no nos hacen caso, pero, cuando lo hacen, ya no nos importan. Es que, en serio, desde un inicio no importaron. La razón por la que nos molestábamos si es que no contestaban, volteaban, respondían o miraban era simple: ¿Cómo no me vas a hacer caso A MÍ?
Comprendan, no se pueden entregar desde el comienzo, nos condicionan a tener expectativas altas de ustedes todo el tiempo. Y no creo que puedan mantenerlas 24/7. No los estamos menospreciando, pero si están gileando, no se vayan a despedir con un "chau, cdt, ablao". En primer lugar, si creen que somos importantes, tómense el tiempo de escribir la palabra completa. En segundo lugar, nos tienen tan entretenidas y atentas a la conversación que no pueden cortar la línea así. No es nuestra forma de funcionar.
Nuestros cambios hormonales son un tema tabú, pero pobre de aquel que no lo tome en cuenta. Nuestras amigas son importantes. No todas son buenas consejeras, pero igual las escuchamos a todas. Deal with it.
Uno diría que después de tantos años de convivencia entre hombres y mujeres, ahora sabemos entendernos mutuamente. Estamos lejos de alcanzarlo. Bueno, más ustedes que nosotras.
Solo déjenos vivir con nuestro orgullo que, si desatas la furia de la bestia, se multiplica y fusiona. Lalalá.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario